Rafael Montaño
El dominio de los coches de tracción delantera, podría verse mermado, si los nuevos productos de VW y GM llegan al mercado. Esta predominancia se debe principalmente al costo. Una nueva moda parece estar próxima.
Recuerdo como si fuera ayer los comerciales de Chrysler, en la introducción de sus modelos “K”, en ellos se mencionaba que jalar era mejor que empujar. Para lo cual mostraban una pequeña vagoneta metálica de juguete que era arrastrada por un niño. Estamos hablando de principios de los años ochenta, una época que podría ser parecida a la actual en el sentido de que los pecios del petróleo estaban por las nubes y el gobierno norteamericano trataba de “imponer” a los fabricantes, medidas para hacer a los coches más eficientes. Por supuesto que si cuantificamos aquellas disposiciones nos encontramos con resultados muy pobres.
Si analizamos el caso del Mini. Este incorporó la tracción delantera como una solución novedosa que buscaba entre otras cosas ahorrar espacio y dinero.
En la actualidad el 99% de los autos que se venden utilizan este sistema y la principal razón, como ya lo mencionamos es el costo. Podría haber alguien que alegara que para países en donde tienen pisos resbaladizos son más fáciles de controlar por su predominante tendencia al sub-viraje. Así incluso marcas premium como Audi, Volvo, Acura, por mencionar sólo algunos la utilizan y además presumen de alto desempeño. Una vez que el mercado estaba convencido de que era mejor jalar que empujar, vinieron las modificaciones que convertían a estos vehículos en tracción integral, ó en las cuatro llantas. Es decir plataformas de tracción delantera con sistemas que en determinadas circunstancias también movían las posteriores. En su momento parecía que sería el futuro.
Por otro lado nos encontramos con fabricantes que se han mantenido fieles a la tracción trasera, como BMW, Mercedes, Ferrari y Porsche, los cuales mencionamos sólo como referencia. Con ellos los propietarios buscan algo más que un medio de transporte que los lleve del punto A al B. Sin importar el sobreprecio y la perdida de espacio que representa, ellos respetan una buena conducción y se fijan definitivamente en autos en los que el impulso este dado en las llantas de atrás.
Usted se estará preguntando ¿Será esto verdad? Sólo piense en la Formula 1. ¿Ha visto alguno con tracción delantera o integral? La respuesta es muy simple, físicamente se obtiene mucho más de esta configuración, y por otro lado la integral agrega demasiado peso al auto, lo cual no se justifica.
En el caso de los coches de Rally, el argumento es totalmente valido, principalmente por que los caminos son muy resbalosos y se necesita la máxima adherencia, bajo cualquier circunstancia.
Sin tratar de entrar en una gran polémica, podemos decir que son eventos diferentes. Cada cual utiliza el que más le conviene. Si usted piensa circular por terrecerías ó superficies resbalosas a altas velocidades, tome en cuenta la integral, pero si por el contrario el asfalto es su medio natural, y en éste usted tiene una adherencia respetable, la trasera es la suya.
Pero, ¿por qué, podríamos ver más coches de tracción trasera? Dos eventos recientes demuestran que el numero de modelos que utilicen esta configuración está por crecer.
El primero es la presentación del concepto de VW up!, que en sus entrañas es muy parecido al “escarabajo” original. Motor posterior con igual impulso en los neumáticos. Un auto pequeño que trata de llegar al mercado de volumen. El segundo evento se da después de concluida la huelga de GM, en donde el sindicato revela los planes futuros de dicha corporación. Entre ellos una nueva plataforma de nombre Alpha, para un auto pequeño, de tracción trasera, que será utilizada por Cadillac y Pontiac. Y es que los números lo confirman la versión BLS, no se está vendiendo bien.
Dos grandes fabricantes que ven un potencial a esta anticuada formula, la cual está respaldada por el éxito comercial que representa BMW, quien a pesar de tener productos de nicho, enfocados a la deportividad, son vehículos que se pueden usar todos los días.
Así usted tendrá un nuevo elemento de análisis antes de comprar su coche nuevo.
Recuerdo como si fuera ayer los comerciales de Chrysler, en la introducción de sus modelos “K”, en ellos se mencionaba que jalar era mejor que empujar. Para lo cual mostraban una pequeña vagoneta metálica de juguete que era arrastrada por un niño. Estamos hablando de principios de los años ochenta, una época que podría ser parecida a la actual en el sentido de que los pecios del petróleo estaban por las nubes y el gobierno norteamericano trataba de “imponer” a los fabricantes, medidas para hacer a los coches más eficientes. Por supuesto que si cuantificamos aquellas disposiciones nos encontramos con resultados muy pobres.
Si analizamos el caso del Mini. Este incorporó la tracción delantera como una solución novedosa que buscaba entre otras cosas ahorrar espacio y dinero.
En la actualidad el 99% de los autos que se venden utilizan este sistema y la principal razón, como ya lo mencionamos es el costo. Podría haber alguien que alegara que para países en donde tienen pisos resbaladizos son más fáciles de controlar por su predominante tendencia al sub-viraje. Así incluso marcas premium como Audi, Volvo, Acura, por mencionar sólo algunos la utilizan y además presumen de alto desempeño. Una vez que el mercado estaba convencido de que era mejor jalar que empujar, vinieron las modificaciones que convertían a estos vehículos en tracción integral, ó en las cuatro llantas. Es decir plataformas de tracción delantera con sistemas que en determinadas circunstancias también movían las posteriores. En su momento parecía que sería el futuro.
Por otro lado nos encontramos con fabricantes que se han mantenido fieles a la tracción trasera, como BMW, Mercedes, Ferrari y Porsche, los cuales mencionamos sólo como referencia. Con ellos los propietarios buscan algo más que un medio de transporte que los lleve del punto A al B. Sin importar el sobreprecio y la perdida de espacio que representa, ellos respetan una buena conducción y se fijan definitivamente en autos en los que el impulso este dado en las llantas de atrás.
Usted se estará preguntando ¿Será esto verdad? Sólo piense en la Formula 1. ¿Ha visto alguno con tracción delantera o integral? La respuesta es muy simple, físicamente se obtiene mucho más de esta configuración, y por otro lado la integral agrega demasiado peso al auto, lo cual no se justifica.
En el caso de los coches de Rally, el argumento es totalmente valido, principalmente por que los caminos son muy resbalosos y se necesita la máxima adherencia, bajo cualquier circunstancia.
Sin tratar de entrar en una gran polémica, podemos decir que son eventos diferentes. Cada cual utiliza el que más le conviene. Si usted piensa circular por terrecerías ó superficies resbalosas a altas velocidades, tome en cuenta la integral, pero si por el contrario el asfalto es su medio natural, y en éste usted tiene una adherencia respetable, la trasera es la suya.
Pero, ¿por qué, podríamos ver más coches de tracción trasera? Dos eventos recientes demuestran que el numero de modelos que utilicen esta configuración está por crecer.
El primero es la presentación del concepto de VW up!, que en sus entrañas es muy parecido al “escarabajo” original. Motor posterior con igual impulso en los neumáticos. Un auto pequeño que trata de llegar al mercado de volumen. El segundo evento se da después de concluida la huelga de GM, en donde el sindicato revela los planes futuros de dicha corporación. Entre ellos una nueva plataforma de nombre Alpha, para un auto pequeño, de tracción trasera, que será utilizada por Cadillac y Pontiac. Y es que los números lo confirman la versión BLS, no se está vendiendo bien.
Dos grandes fabricantes que ven un potencial a esta anticuada formula, la cual está respaldada por el éxito comercial que representa BMW, quien a pesar de tener productos de nicho, enfocados a la deportividad, son vehículos que se pueden usar todos los días.
Así usted tendrá un nuevo elemento de análisis antes de comprar su coche nuevo.
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